¿A ti te gusta tomar fotos? Odio esa pregunta, pero como en verdad si me gusta tomar fotos acepto cualquier invitación a cumpleaños, bautizos, o cualquier evento social que “necesite” ser inmortalizado con una instantánea. Obviamente todo el trabajo es gratis, porque nadie supone que tomar fotos es algo difícil, si hasta yo lo puedo hacer.
Hace tres años empecé una de mis mejores inversiones. Cansado de las aulas universitarias tomadas por alumnos que se quejaban de sus profesores y por profesores que se quejaban de su sueldo, decidí estudiar Ciencias de la Comunicación simplemente porque me gustaba mirar fotografías.
Después de tanto mirar, di paso al análisis y a la crítica. Todo comunicador, por más malo que sea, debe analizar y criticar todo lo que tiene que hacer. Esa es la esencia de esta profesión. Sólo no debemos criticar a los que nos preguntan si estudiamos, o que sólo servimos para cagarnos de risa, hablar huevadas, fumar marihuana y grabar bautizos.
La labor de un comunicador va más allá de lo que muchos creen. Un comunicador tiene poder. Cuando expresa algo tiene la capacidad de que su mensaje llegue a la gente para impactarla de muchas maneras, te vende un producto, te dice lo que piensa, te lleva a la reflexión, te cuenta historias, te atrapa en sus pensamientos, te dice la verdad, y a veces también te miente.
Al estudiar comunicaciones me siento como el chavo en Acapulco. El orgullo que se siente al hacer un trabajo que además de necesitar esfuerzo mental, requiera el uso del hemisferio creativo de nuestro cerebro, nos hace a los comunicadores “más” que los demás estudiantes de esas carreras, supongo que por esa razón muchos de ellos piensan que nuestra carrera no tiene ningún futuro y no sirve de mucho en el mundo laboral.
Hace tres años empecé una de mis mejores inversiones. Cansado de las aulas universitarias tomadas por alumnos que se quejaban de sus profesores y por profesores que se quejaban de su sueldo, decidí estudiar Ciencias de la Comunicación simplemente porque me gustaba mirar fotografías.
Después de tanto mirar, di paso al análisis y a la crítica. Todo comunicador, por más malo que sea, debe analizar y criticar todo lo que tiene que hacer. Esa es la esencia de esta profesión. Sólo no debemos criticar a los que nos preguntan si estudiamos, o que sólo servimos para cagarnos de risa, hablar huevadas, fumar marihuana y grabar bautizos.
La labor de un comunicador va más allá de lo que muchos creen. Un comunicador tiene poder. Cuando expresa algo tiene la capacidad de que su mensaje llegue a la gente para impactarla de muchas maneras, te vende un producto, te dice lo que piensa, te lleva a la reflexión, te cuenta historias, te atrapa en sus pensamientos, te dice la verdad, y a veces también te miente.
Al estudiar comunicaciones me siento como el chavo en Acapulco. El orgullo que se siente al hacer un trabajo que además de necesitar esfuerzo mental, requiera el uso del hemisferio creativo de nuestro cerebro, nos hace a los comunicadores “más” que los demás estudiantes de esas carreras, supongo que por esa razón muchos de ellos piensan que nuestra carrera no tiene ningún futuro y no sirve de mucho en el mundo laboral.
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